Daniela Guzmán del Gato

Cuando regresó a la escena del crimen, tuvo miedo de no volver a encontrar a la chica. Casi se arrepintió de haberle lanzado a las autoridades y a todos esos carros de bomberos, pero a estas alturas ya qué podía hacer. Se bajó del coche y le preguntó a uno de los matafuegos qué había pasado ahí. El individuo le dijo lo que él ya sabía: que todo apuntaba a una falsa alarma. “¿Y encontraron algún responsable?” El bombero se mordió el labio y miró hacia la escuelita. El Profesor pensó que habrían apresado a la chica y que ahora tendría que inventarse alguna excusa para sacarla del aprieto, pero luego el matafuego le dijo que no: no habían encontrado a nadie en los alrededores. “Ningún incendio ni ningún culpable.”

Pero el tipo erraba. Aquella noche el mundo estaba ardiendo.

El Profesor fue a encontrar a la chica pegada al…

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